Hombre y mujeres. Diferencias entre iguales


La Revolución Francesa (1789) significó la primera demanda de las parisinas con relación al voto; algo después en 1791, se afirma la dignidad de las mujeres y el reconocimiento de sus derechos y libertades fundamentales. 


Una activista francesa Olympia de Gouges es guillotinada por tal osadía, otras son internadas en psiquiátricos... Realmente cruel, pero no es más cierto que algo demoníaco ha perseguido los intentos de emancipación femenina que sólo ha dado mártires a la causa. Ese lema tan recurrido de igualdad, libertad y fraternidad parece resistirse a la marcha de los tiempos.

Hoy se pretende conciliar ambos géneros respecto a la vida personal y social. Para ello el Gobierno promueve la redacción de la Ley de Garantía de la Igualdad entre Hombres y Mujeres. Gracias a ella desde los permisos de paternidad, la reducción de jornada por lactancia, la excedencia y en definitiva todo lo que facilite que ambos disfruten de derechos se equipararán. Antes estaban orientados y beneficiados predominando lo genérico, lo que provocaba discriminación directa o indirecta. Es sorprendente, pero en pleno siglo XXI una mitad de los humanos carecen de las mismas prerrogativas que la otra mitad.

Como otros temas, generan dudas más que respuestas. Porque lo paradójico reside en que al consultar un 65 % de los españoles piensa que ellas tienen problemas de promoción, de sueldo, de facilidad de contrato, de su presencia en puestos directivos..., en definitiva que deben hacer muchos más esfuerzos (en casa de cualquier matrimonio ello es evidente). Si todos están de acuerdo, entonces ¿qué es lo que pasa? Esta semana se comentaba de equiparar en premios a los ganadores femeninos con los masculinos en trofeos prestigiosos de tenis del “gran slam.”

Si bien estamos mejor que hace 10 años algo me hace pensar que los problemas persistirán. Pero no me pregunten por qué. Sólo me atrevo a reflexionar en lo que considero complejo. Las razones de tal discriminación deben buscarse en el mundo del trabajo que le interesa mano de obra controlada y barata, hay que analizarla en la historia patriarcal, algunos hablan de machismo. Seguro que todos tienen razón; pero hoy, en esta ocasión prefiero buscarla en la estructura propia de la feminidad. Quiero detenerme a analizar solo la perspectiva femenina.

Cierto. Hay algo en ella que no acaba de definirse. En su intento para emanciparse corre el riesgo de caer en la encerrona. Trampa social, histórica con un gran componente sexual.

Si entre todos hay consenso en tal igualdad, ¿qué hace de freno a la misma? Porque si bien desde 1789 a nuestros días algo ha cambiado, no podemos negar que encontramos a la mujer supuestamente liberada, emancipada..., pero trabajando más, por menos y con escasa gratificación. Algunas empiezan a plantearse el quedarse en casa. Así, ¿dónde está la evolución de las ideas y de los derechos?

Atrapada en la condición de su sexo, en la maternidad, sometida a la imagen del cuerpo y la cirugía; esclavizada, presidiaria de la tortura de la moda y usada como reclamo sexual en los anuncios...,

A ello nada ayuda el fantasma masculino que interpreta a su antojo los deseos de la mujer y no duda en acosarla sexualmente o en maltratarla cuando a ella se le ocurre tomar una iniciativa.

Al querer alejarse de ese estigma histórico, acaba imitando el modelo del hombre, se mimetiza en él, no consigue hacerlo desde el punto de vista de la mujer.

Ella debe de percibirse a sí misma cuando actúa de un modo “femenino”, lejos de la sumisión y como un agente autónomo, como fluido independiente.

Si bien el hombre no la ha ayudado en este empeño, ella no ha hecho lo suficiente para salirse de la sombra del macho.

Algunas mujeres negarán muchos de estos argumentos. A lo largo de la historia algunas heroínas, más atrevidas que ahora, quedaron presa de su libertad. Algo las impulsaba a ser libres, pero algo les repetía lo nefasto de su condición femenina demasiado arraigado en la sociedad.

Mary Wollstonecraft (siglo XVIII) una de las primeras feministas, más conocida por ser la madre de Mary Shelley autora de Frankenstein, publicó el libro "Reivindicación de los derechos de la Mujer", uno de los manifiestos feministas más radicales de la historia, buscaba el mismo trato en educación, derechos políticos y de trabajo. Locamente enamorada de Imlay, (un sinvergüenza) acaba, en aquella época, embarazada y abandonada. Intentó suicidarse dos veces. Le dice a su otra hija Fanny, recién nacida “Me angustia pensar en la oprimida y dependiente condición de su sexo”... Su hija acabará suicidándose. ¿Qué sabía Mary W. sobre la condición femenina?

Zenobia Camprubí, con una gran capacidad de trabajo prefirió vivir bajo la sombra de su amado. Se anuló en beneficio de Juan Ramón Jiménez, quien se beneficiaba literariamente de la capacidad de Zenobia.

Simone de Beauvoir, una de las pioneras de la liberación femenina fue criticada por su sumisión a un hombre. Ella, posiblemente con más capacidad filosófica que Sartre siempre quiso mantenerse a su regazo. A pesar de que intentó hacer su vida, no dudaba en volver a él siempre que el antojo de éste la requería.

Algunas historias femeninas recuerdan que: “Detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer”, incluso en el caso de Lucía Hiriart, esposa de Pinochet, que en junio de 1973 tomo a su marido de la mano lo llevó a la habitación y le dijo: Son tus hijos y caerán en la tiranía comunista porque no te atreves a actuar. (Golpe militar de 1973)

Ni la imaginería popular ni los chistes sirven para este asunto, pero alguna verdad poco agradable encierran.

La Organización Internacional del Trabajo vaticinó que la mujer no conseguirá la igualdad hasta dentro de 460 años. ¡¡¡Vaya perspectivas!!!!





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